El próximo establecimiento de una embajada Iraní en Bolivia ha producido distintas y numerosas reacciones en la opinión pública.
El primer mandatario celebró este acercamiento en las relaciones diplomáticas y lo calificó de “histórico” además de que confesó no tener “ningún miedo” de estrechar los lazos con el país asiático, cuyo proyecto nuclear ha sido sumamente cuestionado en los últimos meses.
Por su parte la oposición se mostró reacia a esta nueva alianza esgrimiendo argumentos sobre el supuesto apoyo al terrorismo y carrera armamentística nuclear que emprende este país.
El gobierno también pretende estrechar las relaciones con Libia y China en un futuro inmediato.


