Uno de los nuevos roles que el Gobierno del Presidente Morales ha asignado a las Fuerzas Armadas Bolivianas es el control del contrabando, en especial de la Gasolina producida en el territorio nacional. Tuve la oportunidad de estar en Puerto Quijarro, municipio ubicado en la frontera con el Brasil, donde la escasez de combustible forma parte de la vida del ciudadano boliviano.
La dinámica es muy sencilla: bolivianos y brasileros hacen fila desde muy temprano en los surtidores bolivianos, llenan sus tanques acondicionados para una mayor carga de litros de gasolina o diesel subsidiado, se paran a una o dos cuadras de distancia del surtidor, vacían su tanque de combustible en botellas de Coca Cola u otro tipo de recipiente, y luego revenden al Brasilero que cruza la frontera para obtener combustible más barato, o al boliviano que debe pagar un precio más elevado por el costo de la intermediación de la venta. El negocio es tan descarado que basta con circular por la carretera principal que lleva a la frontera para ver la cantidad de vehículos parados, con las botellas llenas de gasolina a la vista de todo aquel que quiera ver o desee sacar fotografías al paso, como las que pueden ver a continuación.
Me quedo con una interrogante de un Gral. en Retiro del Ejercito cuando comentábamos esta situación: ¿Que nuevo acto de desagravio hacia las Fuerzas Armadas estará preparando el Gral. Trigo, Comandante General de las Fuerzas Armadas de Bolivia, para este fracaso en el nuevo rol institucional que le asignan?






11/Agosto/2008
soy una persona joven pero el contrabando de combustible creo, y en particular admito que lo fomentamos los ciudadanos, devido a la demanda que podamos darle,