Seis días después de la expulsión del embajador norteamericano Philip Goldberg, el gobierno de E.E.U.U. ha incluido a Bolivia en la “lista negra” de países que no combaten eficazmente al narcotráfico.
“Designo a Bolivia, Venezuela y Birmania como países que fallaron ostensiblemente en los 12 meses anteriores para cumplir sus obligaciones en el marco de los acuerdos internacionales contra el narcotráfico” declaró el Presidente de este país, George W. Bush ante una sesión del Congreso.
Sin embargo a pesar de esto, se dejó abierta la posibilidad de continuar con los programas de ayuda económica: “el apoyo a programas para ayudar a las instituciones democráticas de Venezuela y el respaldo continuado a programas bilaterales en Bolivia son vitales para el interés nacional de EEUU”.
El gobierno Boliviano ha manifestado su repudio ante esta acción, calificándola como una mera movida política.
“Estoy seguro que si no se expulsaba al embajador de Estados Unidos (Philip Goldberg) no habría ninguna lista negra, son cuestiones netamente políticas, nosotros también tomaremos una posición desde un punto de vista político, ideológico y regional, porque todos tenemos derecho a defender nuestra dignidad y nuestra soberanía” sostuvo el Presidente de la República, Evo Morales.

19/Septiembre/2008
Según el Drug World Report 2008, publicado por la misma UNODC, cita que Estados Unidos (EEUU) tiene sólo un 4.5% de la población mundial y posee el 45% de todos los consumidores de cocaína del mundo. Es decir, en EEUU hay diez veces más consumidores (o estos consumen diez veces más) que en cualquier otro país del mundo.
Pero no sólo cocaína se consume en Estados Unidos, de hecho ocupa el segundo lugar entre las drogas ilícitas preferidas por los norteamericanos (31,6 % de los consumidores). En primer lugar se encuentra la marihuana, con un 35,3% del total de consumidores de drogas ilícitas. Mientras que en el tercero y cuarto, las anfetaminas con un 12,4% y los opiáceos con el 9,8%, respectivamente.
A pesar de todo el discurso en torno a “la guerra contra las drogas”, la cantidad de consumidores y la demanda de drogas no disminuye significativamente en el país del norte.
Tampoco se corresponden con esa “guerra” el número de las incautaciones realizadas por EEUU, en franco descenso desde hace ya unos años y que no superan el 24% del total mundial. Muy bajas si consideramos que se trata del primer consumidor.
Pero EEUU es -además- un gran productor, con casi el 20% de toda la marihuana que se planta en el mundo, y cuya área sembrada supera a la del maíz plantado en ese país.
Junto a esto, países bajo ocupación o con fuerte presencia militar de EEUU, como Colombia y Afganistán, son quienes complementan el mercado de estupefacientes.
Colombia produce el 60% de toda la cocaína que se produce en el mundo. EEUU interviene en este país desde hace nueve años con el Plan Colombia y ha invertido en la “guerra contra las drogas” más de 5 mil 600 millones de dólares. Sin embargo, el año pasado creció en el país neogranadino más de 27% la superficie cultivada con hoja de coca.
Afganistán produce el 92% de todos los opiáceos (especialmente, heroína) en el planeta. EEUU está presente allí desde el año 2001, cuando inició la “guerra contra el terrorismo”, y tiene acantonados a más de 35.000 efectivos militares.
Obviamente, el negocio de las drogas no está en las selvas de la Orinoquia colombiana o en las montañas de Afganistán, sino en las calles de Nueva York, Washington (donde se asientan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial estadounidenses), San Francisco y Miami. Estas cuatro ciudades se encuentran dentro de las veinte ciudades con más consumo de cocaína y heroína en el mundo, aunque Nueva York se destaca lejos de sus seguidoras con un consumo de 134 líneas de cocaína por cada mil habitantes cada día.