El gobierno y los prefectos han iniciado el proceso de diálogo tan esperado luego de los enfrentamientos de los últimos días, en un clima de tensión latente.
Las negociaciones, que se realizan en el centro de eventos Manantial, situado en el municipio de Tiquipaya, a 10 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, se iniciaron sin ceremonias ni discursos, se han abierto tres mesas de debate sobre el tema de las autonomías y la nueva Constitución, los recursos del Impuesto Directo de Hidrocarburos (IDH) y un pacto para ocupar puestos vacantes en el poder judicial.
“En Bolivia, a veces, nosotros decimos que estamos acostumbrados a los conflictos y a llegar al borde del precipicio para comenzar a dialogar. Creo que es lo que está ocurriendo”, dijo Iván Canelas, vocero de la presidencia.
Las negociaciones han sido, en general, muy bien recibidas por la población, sin embargo sectores radicales de ambos bandos manifiestan su escepticismo ante estas y presentan resistencias, tal y como ocurre en el caso de los bloqueadores que aún continúan en Santa Cruz y con los discapacitados que hasta el día de ayer, se negaban a entregar las instituciones.
