El poder es un afrodisiaco, exaltador de virtudes, multiplicador de afectos, y fabricador de verdades. Cada uno de esos atributos, interpela un sentimiento y desemboca en una conducta. La Ley de Hierro de la Oligarquía de Robert Michels, y la descripción de la Burocracia por Max Weber, configuran lo que la sabiduría popular boliviana bautizó como “la rosca” y que produce un entusiasta cuerpo de claqueros.
Ese entorno es inherente a los líderes débiles de espíritu. Lo necesitan por necesidad. Y el olfato de quienes ofrecen sus modestos servicios para que la causa alcance sus mejores resultados, es intuido por quienes administran las necesidades de afecto y se prodigan en el llenado de las soledades.
La Historia de la Humanidad enseña que así se va construyendo un Mito, y muestra cómo terminará comiéndose a sus propulsores; creado el personaje, se hace necesario que desaparezcan quienes le dieron origen porque son los que conocen las debilidades originarias de la creación… Como la muerte de los fabricantes de tumbas para guardar tesoros. Elemental, Querido Watson.
En medio de la fanfarria bullanguera de la corte, ya aparecerá la inocencia del niño que le dirá al Rey que está desnudo…
…Filemón Escobar… Andrés Soliz Rada… Félix Patzi… Margarita Terán… Lino Villca… Guísela López… Santos Ramírez… Alex Contreras… Juan del Granado… Roger Ortiz Mercado… Román Loyza… Adriana Gil… algo tendrían que decir…, digo yo. PMGD. Amén.


